Llaman mi atención.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Hola una vez más, Soledad:

He descubierto la felicidad. Ha sido en un momento, ha sucedido en una milesima de segundo.
Hoy he mirado a mi alrrededor, querida. Hoy lo he visto todo de un modo diferente.
He sido dotada con un pésimo humor y un pesimismo pleno, pero hoy ha sido diferente, ahora todo acaba de ser diferente, ahora no me siento sola, Soledad.
Algo muy fuerte ha golpeado mi pecho al verles a mi lado. Por una vez nada ha cambiado, siguen ahí.
Es curioso que solo con verles sonreir o recordarles enseñe esa curva inperfecta y larga, de oreja a oreja. No puedo evitar sonreir cuando les veo.
Las notas fluyen por mis oídos, no les escucho, no son necesarias las palabras. Simplemente les observo y es que hasta en los momentos más duros seguimos ahí. Lloras, ries, gritas, te agobias, molestas, hablas, sientes, haces tonterías y no es que esten ahí, amada, no: lloran contigo, te hacen reir, gritan más fuerte para que no tengas vergüenza, pasan como tu los agobios, molestan a la par, te escuchan y te mandan callar sin miedo, te muestran lo que sienten, hacen tonterías como tú y no les importa el ridiculo.
Solo son dos, pero llenan mi vida como un millón. Hay muchos conocidos, querida, pero muy pocos amigos.
Creo que la amistad es como el amor, solo tienes verdaderos amigos una vez y son de los que nunca pierdes, los amas igual y son una necesidad, en ocasiones equivocada.
Son tiempos difíciles para la amistad, para fiarte de nadie, edades complicadas, cada día más niños recorren nuestras vidas y nos abandonan en el camino. Pocos crecen contigo, pero solo esos merecen la pena, por pocos que sean.
He compartido mil y un momentos con ellos, amada, no tantos como contigo pero a pesar de ello, han sido y siguen siendo los más importantes.
Han pasado mil y una veces ante mis ojos, como tù, pero a ellos los admiro cada día más, cada día los observo con más ganas.
He sentido una gran alegría mil y una veces gracias a ellos mas nunca como hoy. Ha dejado de ser alegría, el tiempo y la confianza los han  convertido en mi felicidad; de la forma más estúpida, en el vistazo más despistado... Me han provocado la mejor y la más sincera felicidad.
Y este amor no duele, querida Soledad. Este amor es el más perfecto. He tardado 16 años en darme cuenta ya que siempre he estado enamorada de la idea de el amor individual, el amor de las películas y ahora se que en toda pelicula de amor estan los amigos, los que apostaban por ese amor. Ellos estan siempre primero y siempre.
Cariño, estoy enamorada, es cierto, pero no de la idea de el amor, si no de las personas por las que merece la pena levantarse cada mañana sabiendo que te reirás con ellos aunque solo sean unos minutos, con los que sabes que cada hora es una aventura nueva, con los que puedes contar hasta para enfadarte. Merece la pena enamorarse de los que me alejan de ti por mucho que te necesite, ahora dudo si es a ellos a quienes les necesito aún más.
Y tienes miedo a confundirte, pero lo haces por momentos y no sabes si se corresponde, amada. Pero te arriesgas, ganas y ahora temes perder.
Pero les amas, con todas tu fuerzas, a ambos, por mucho que extrañe.
No hace falta más. Ni si quiera tú, mi señora, aunque no dejarás de estar presente.
Y soy feliz, esa sensación en mi pecho me lo ha dicho. Aunque no dure siempre, hoy soy feliz.
Que descanses, querida.

P.

PD: El tiempo hace estragos.


martes, 6 de diciembre de 2011

Hoy es otro día, mi señora:

Solo espero que el destino ponga a cada uno en su lugar, al fin y al cabo hasta ahora muchos han pagado por lo que han hecho, mas últimamente la justicia de mi vida se lo toma todo mucho a la torera.
Pienso que la libertad se ha tomado unas vacaciones y que al fin y al cabo todos hemos acabado atados a este mundo lleno de bufones y personas ridículas. Esto se ha convertido en un chiste.
Cada persona vive atada a su propia mentira, a su propio circo, mas los mayores payasos contratan a hormigas como aperitivos.
No hablo del trabajo, ni de la televisión; hablo de amor. Sí, querida mía, de amor.
En ocasiones me dan arcadas al pronunciar esa palabra, ese mísero conjunto de letras tan... significativo. Para unos más que para otros.
Para mí a estas alturas es totalmente innecesario.
Y sigue sin poderme el egoísmo, sigo sin poder hacer mi vida sin pensar antes en los demás.
Pero la costumbre es muy mala, pasa de preocuparse por ti a pensar en si misma y rapidamente nos quejamos, ¿verdad?
Soledad, esa niña ve que todos a su alrededor quieren pisarla. No puede hacer nada. Agoniza en las esquinas llena de miedo y llorando a mares.
Algún día volverá, amada, pisando ella más fuerte que nunca.

P.

PD: ¿No te encantan los circos?


lunes, 7 de noviembre de 2011

No lo quieren ver, querida Soledad:

Y en lo que tarda en caer la noche, él niño se hizo mayor. No un hombre, no un adulto... pero su alrededor lo había conseguido estirar. Por supuesto, no hay que decir que en su cabeza seguía teniendo ese mínimo coeficiente básico y medianamente ético de una persona con una vida estable.
Sabe lo que está bien, lo que está mal; lo que no se debe hacer y hasta que punto se puede llegar. Pero sigue siendo un niño.
Vivía en su mundo, encerrado y feliz hasta que vio como todo comenzaba a cambiar y no le gustaba. Sentía que aquel lugar sería el único en el que podría llegar a estar completamente seguro, pero lo ingenuo que puede ser un niño, solo lo sabe el anciano.
Buscó una salida o quizás una entrada a aquel mundo que sentía que le habían arrebatado de las manos.
Todos lo hacían, "es divertido", "te lo pasas guay", "olvidas los problemas durante unas horas", "te echas unas risas con tus colegas"... Mientes.
No te diviertes, haces el ridículo; cuando estás con una persona en esa situación ves que realmente no se lo pasa tan bien. Solo retrasas los problemas porque no es la solución, todo lo contrario. Se ríen de ti, querido, no contigo.
Soledad, me parece increíble que ellos mismos se engañen. Te tienen tanto miedo... Bueno no solo a ti, son cobardes de todos modos ya que le temen hasta a la vida que les ha tocado vivir. Huyen de este mundo para evadirse en otro mucho más pésimo sin darse cuenta de que la su nube cada día se eleva más y más, y eso implica un golpe mucho más duro.
Son tan ingenuos, tan idiotas.
Se drogan por moda, porque todos lo hacen, porque no sabes escoger sus amistades, porque no entienden que el futuro está en las manos de todos ellos, no lo quieren ver. Lo evitan por miedo.
Todos somos responsables de el futuro.
Me da lástima ver como al menos uno de esos niños quiere ser padre, amada mía. Sí, cuando está consciente dice que le gustaría tener una niña. Se le llena la boca cuando lo dice mas yo veo en ella un agujero negro del que no saldrá si no lo hace ahora. Ve un futuro cuando está en el mundo que le toco vivir, pero me gustaría saber si ve el mismo cuando se encierra en el de fantasía. Si ve a su bebé, a su pareja...
Yo no lo creo.
Tienes que verlo todo tan negro...
Pero <<hay que probarlo todo>>, ¿no,"VALIENTES"? Y disculpen la ironía, hoy estoy enfadada.
Ver que millones de esos niños que se ríen de las personas adictas acabarán igual que ellas.
Soledad, escapan de ti sin ver que el camino que toman les lleva a tu YO más peligroso.
No lo quieren ver querida, no lo ven.
Y ojalá no llegue ese bebé nunca, ya que de seguir así será no deseada, tendrá una vida muy pobre, carecerá de al menos un padre y la inestabilidad la arrastrará con él. Y así, se repite la historia.
Querida, cada día es más costoso salir de ahí, cada día tiene menos fuerza. Y él no lo ve, no lo quiere ver.
Que se revolucione el mundo, que abran los ojos.
Lo que ahora tiras por el camino, querido niño, te lo cargan con abundancia en el futuro, si es que lo tienes...¡ espabila! Porque nadie lo hará por ninguno de vosotros.
Y la vida es muy dura de vivir y muy fácil de romper...

P.

PD: Comienza el día con fuerza, con la cabeza bien alta, amada.

domingo, 9 de octubre de 2011

Queridos seguidores de mi amada:

El tiempo pasa. Las cosas cambian a su vez, pero realmente todo sigue en el recuerdo en el buceamos para poder seguir.
Nadie sería nada sin su pasado y mucho menos sin su futuro. El primero son las pesadillas y lo segundo son los sueños.
Las pesadillas nos persiguen y entierran nuestros pies pero los sueños son fuertes alas y nos tenemos que aferrar a ellas nos cueste o no.
Todo pasa por algo y el destino no lo podemos cambiar pero si podemos sonreír, por mucho que cueste. Todo es mucho más fácil si lo miras con buenos ojos, pero sin ser inocente.
Aprendemos de palos y somos estúpidos, siempre caemos en lo mismo.
Creemos que nuestro problema es el peor, somos egoístas y callamos a los que ya lo han pasado como los gran masoquistas que somos.
No sabemos nunca lo que hacer pero no queremos que nos digan que podemos intentar, siempre cayendo, sin escuchar a los sabios, a los viejos.
Y decimos que nos duele, ¡pues claro que duele! ¡Claro que te hacen daño! ¡ Espabilemos! Unos años más tarde verás que ese daño es de agradecer, que sin ese daño jamás hubieses abierto los ojos.
Nadie dijo que la vida fuera fácil y nos la a tocado vivir, la vivimos y punto. Quien se quiera ir es un cobarde, quien lo intente un intente un imbécil y quien lo consiga no será un desesperado, no, será un paranoico, un psicópata.
Es cierto que cada uno sufre lo suyo pero mirar a los grandes héroes, esos viejos, los más grandes. Mírenlos, han pasado por todo, día a día; porque si algo no cambia son las emociones, los sentimientos naturales que todos tenemos que vivir jóvenes o ancianos. Ellos, tan arrugados, tan acabados, tan moribundos...¡Pues ellos no se rindieron! Ellos llegaron ahí y han pasado por lo mismo que nosotros pasamos, las mismas distancias, amores, faltas de sus allegados, de dinero, enfermedades, agonías, miedos. ¡Y AQUÍ ESTÁN!
Hagan de ellos ejemplo, queridos amigos de tan amada mía.
Ella es tentadora, mentirosa y fría. Nos necesita para seguir viva, se alimenta de nuestras debilidades...
¡Es tan bella mi querida Soledad!
No le temáis, más no caigáis como yo. No os enamoréis de tal suplicio, no dejar que se enamore de vosotros.
Sed fuertes y nobles, esperanzadores y no perdáis las ganas de seguir. El destino nos recompensará.

P.

PD: Querida mía, no me lo tengas en cuenta, odio compartirte.

martes, 6 de septiembre de 2011

Buenas noches, querida:

Hoy es uno de esos días en los que tus pies deciden no continuar.
La fuerza en tu cabeza de acaba, tu corazón no quiere seguir latiendo y todo es tan negro como el mismo día.
Hoy hacía frío, amada. 
La pequeña quería huir de aquella dura vida. Todos la miraban al pasar y susurraban entre ellos. Se sentía agobiada.
El mal de amores no la ayudó a seguir a delante.
La melodía en su garganta retumbaba en su cabeza, la llamó agonía. 
Pero la pena para ella no era lo mismo y no quiso dejar ver que estaba mal, decaída, agonizando y con los ojos a punto de estallar. 
Quiso ser feliz, hundió su cara en agua tibia para no tener más frío, entró en calor.
Al pasar levantó la cabeza y dejó que el viento moviese su larga melena. El choqué de su pelo con el fuerte aire cesó el sonido de las voces y pudo pisar sobre seguro. 
Su mal de amores se curó con un abrazo de un bien de amigos y los dolores con un remedio de mamá.
No era totalmente feliz pero al menos lo intentó y fue capaz de subir su moral. 
La realidad, Soledad, fue que un buen llanto en tu compañía y mucho chocolate consiguió que una sonrisa asomase en su rostro cansado mientras dormía en un profundo sueño.
Siempre estás en la mejor de las ocasiones.

P.

PD: A pesar de todo, luego despertó.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Buenas tardes, Soledad:

Ella era una niña encerrada en un cuerpo para grandes.
Caprichosa, borde y rebelde. Ojos burlones, sonrisa sincera y cara de ángel.
La vida para ella no fue sencilla, su cabeza no pudo soportar tal monotonía, quería.
Esta es una historia triste ya que cuando pudo crecer desapareció, no quedó ni su recuerdo. Nunca la habían hecho mujer, jamás había amado y su pies no llegaron a pisar del todo la Tierra.
¿Sabes, amiga? No encajaba en ningún sitio.
¡Oh, por Dios! Parece mentira que esté hablando así... ¡Es todo tan negativo!
Te diré algo: fue la que mejor supo apreciar la vida, cada minuto para ella era un juego diferente, no le importo la pobreza ni el aparentar nada delante de nadie. Supo abrazar a la vida y aferrarse a la muerte sin rechistar. Siempre tenía tiempo para reírse y alegrar el día de los que la rodeaban. Era la reina de sus fiestas y de las tuyas, Soledad... ELLA FUE FELIZ.
Demostró que merecía la pena ser ella misma y vivir un poco más en el mundo y no sobre él.
Era una gran niña, de esas que ya no hay.
Es una pena que ahora los niños sean adultos, hacían mucha más falta adultos que fueran niños, porque los que hay solo son un intento, ocultan su eterna adolescencia.
Querida mía, por culpa de esos niños te estás quedando sin amigos, sin libertad ni formas. Ya ni los niños te quieren inventar, ya nadie quiere darte forma ni acogerte.
Pero siempre habrá alguien en el mundo, crezca o no quiera crecer que te quiera y te haga ser la más bonita de todas.
Por muy negras que hoy estén las nubes, por aún más negras que podrían estar.

P.
PD: ¿Has ido a la peluquería? Te sienta bien ese color que te he puesto esta mañana.

domingo, 14 de agosto de 2011

Querida amada tan mía:


Era solo una niña, una vez más.
Volvía poco a poco al pasado, supongo que todos tenemos un pié en él y no es malo pero ella tropezó a cayó dentro. No recuerda si fue doloroso, tampoco recuerda el por qué sigue aquí.
Dice que su madre está sola en casa y que sus hermanos están si comer, pero ya son las cuatro de la madrugada. Ayer salió corriendo carretera arriba, las manos no les daban para frenarla, pero ella, a pesar de sus años y sus delgados brazos, ponía toda fuerza y empeño por marcharse.
Comenzó a hablar contigo, Soledad, pero casi ni me creo que la estuvieras escuchando.
Ha vuelto a enamorarse, pero no sabe como es que su amor se fue, o más bien no entiende como puede estar tan enamorada sin poder verlo, sin sentir sus abrazos, su calor, sus besos...
No conoce a sus retoños. Se olvidó de aquellos días en los que los tuvo entre sus brazos. Olvido hasta el dolor y ahora uno nuevo lo supera. Ha perdido todo aquello por lo que vivía anteriormente.
Se pegunta cada vez que frenan su pasos por qué, pero no obtiene respuestas.
No recuerda a los jóvenes que la rodean, no les conoce. Ella vuelve a sentirse joven, también, pero las marcas en sus manos, las arrugas en su piel y su pelo gris no dicen lo mismo. Las canas invaden hasta el blanco de sus ojos.
Cada día cuenta otro hacia atrás y poco a poco comienzan a pasar los años por su mente a la inversa. Es triste ver como vuelve a cometer errores, amada, es muy triste. Sus hijos no la comprenden, sus nietos la extrañan. Sus bisnietos ansiaban conocerla y los que estaban en camino aún llevaban un pedazo de ella en su sangre, pero jamás llegarían a abrazarla.
Cuando los más pequeños llegaron ni si quiera supo distinguir sus llantos, cuando miraba aquel carro ni si quiera supo apreciar el parecido, todo su alrededor había caído sobre sus pies y cada vez que miraba detrás de si, le atormentaba más el presente.
Su memoria cedió paso al olvido. Su vida cedió paso a una muerte impaciente.
Hoy ha vuelto a nacer en su cabeza y, en la de los que tanto soportaron su tan lenta marcha, se ha marchado para no volver.
Algunos cuentan que el destino le ha hecho mil favores por llevársela, otros simplemente extrañamos haberla conocido.
Era fuerte y sabía, pero quiero pensar, Soledad, que te acompaña a ti, como tú a mí.
Y tras este comentario, querida, ¿observas que duro es hacerse mayor? No entiendo a que vienen tantas ganas de crecer...

P.

PD: Guarda en tu memoria hasta el más alegre suspiro del pasado, para que cuando vuelvas todo se haga más llevadero.

sábado, 13 de agosto de 2011

Querida Soledad:


Sus ojos habían absorbido cada rayo de sol y, en los surcos negros de sus marrones ojos, ahora se apreciaba un color dorado intenso. Su melena también aprovechó aquel corto viaje y se llenó de reflejos más claros.
Había comenzado a observar su futuro con ansia, pero nunca imaginó lo que aquel día llegaría.
Toda su vida había sido portadora de la felicidad. Algo que nunca supo ver y prefirió amargarse sumida en un oscuro y lleno de piedras, pasado.
Se culpó de cada tropiezo en su alrededor sin ver que ella jamás había tropezado. Podría haber sido perfecta en su inocencia, pero decidió sufrir.
Se echó al mar sin miedo y cuando se dio cuenta comenzó a nadar contra marea, todo fue inútil.
Pasaron los años y sus brazos, ya cansados de forzarse, dejaron de remar. La felicidad se convirtió bruscamente en tristeza y a sus ojos se los comieron los negros surcos.
Aquel había sido su último viaje, querida, el último de todos.
Y fíjate que en un solo segundo la felicidad volvió a sus ojos, a su pelo, a su sonrisa. Tardó los mismos segundos en desvanecerse.
Ya el primer impacto fue el definitivo, los demás que viajaban en aquel autobús fueron salvados. Supongo que los conocerás.
A ella es un poco más complicado, nunca habló contigo, estaba ocupada intentando solucionar los problemas de otro tiempo que nunca podría arreglar.
Fíjate, amada, siempre son los que no aprovechan bien tu amistad.
Puedo vivir en mi pasado ahora que ya te conozco, ya que contándotelo a ti siempre estaré a salvo de todo mal, ¿no?
La pobre chica, amiga, la pobre no te conoció.
Pobre.

¿Te has fijado en que el tiempo está muy extraño? Es raro ver un rayo dorado del sol, ni si quiera en el atardecer... Pienso que ella los robó, fijo que su pasado le chivó algo de que todo se acabaría allí y quiso dejar marca en el mundo. Yo pienso que se los llevó en aquellos marrones ojos y aquella oscura melena...
Pero de todas formas en su estado el calor de esos rayos no le servirán de mucho. ¡Ella verá!

Paula.


PD: Amada mía, esta juventud está loca.

domingo, 31 de julio de 2011

Querida de mis ojos:

               

El reloj no quiere parar. Los días pasan y mis palabras no los frenan, pero te prometo que usaré la fuerza si hace falta, Soledad, te prometo que los frenaré para quedarme contigo todo lo que pueda.
Te echaba de menos, olvidaba lo necesaria que eres y tan bella como siempre. Eres la única inmortal, la única que se conserva como el primer día pero creces a pesar de todo.
Te siento tan dentro de mí, tanto...
Eres de la única que merece la pena enamorarse y con esto te contaré:
Ella era una niña, linda y caprichosa; él, solo un niño desagradecido y sin conciencia.
Ella se enamoró de él con aquella dulce mirada una fría tarde de otoño. Él creyó haberse enamorado.
Le falló, le hizo llorar y le rompió el corazón en mil pedazos con el tiempo y otras niñas que no le querían tanto como ella le arrastraron por un sendero peligroso.
Otro tiempo pasó y la nostalgia diaria consumía el rostro de la que poco a poco se fue haciendo mujer. Entonces se rindió y dejó su corazón en manos del pasado, creyó que estaría seguro allí a donde nadie vuelve pero él volvió y lo encontró solo; entonces lo reparo con palabras bonitas, cosió sus aberturas con besos dulces y veló por su recuperación con abrazos.
Todo fue mentira. Una vez más ella luchó por el amor de su vida, por el que dio su corazón y regaló sus lágrimas. Y así cada día hasta alcanzar la felicidad entre sus brazos.
Creyó tenerla, pero se esfumó tan rápido como las ganas de él por besarle.
Entonces, Soledad, tú recogiste sus tristes ojos y su alma pesada y la acunaste.
¡Qué grande eres, querida, que grande!
Eres maravillosamente bella y agradable. Sigo sin comprender por qué te temió tanto tiempo.
Ahora soy tuya, amada, toda tuya.

P.

PD: ¿Me cuidarás y apreciarás mi amor? Confío en ti como en nadie.

miércoles, 27 de julio de 2011

Buenas noches, amada:

A pesar de haberme pasado la tarde hablando contigo, me gustaría que supieras que te busqué. Supongo que por una vez más, me hacías mucha falta.
¿Cómo puedes saber tan bien como me siento? Acompañarme y decirlo todo con tu sonoro silencio; me escuchas y me acurrucas en tus débiles brazos con fuerza a pesar de todo... Eres muy valiente, Soledad, muy valiente.
Ha vuelto, ¿verdad? Sí, puede que haya vuelto. ¡No quiero ni pensarlo! ¿Te imaginas que pase una vez más? Quizás no pueda soportarlo esta vez y no resista, amor. ¿Y si se me va la vida ahora?
Pocos pueden entenderme pero esto pende de un hilo muy fino y empieza a escarchar. 
Las veo y ellas me miran, vuelve esa distancia que yo misma ejerzo para evitar el golpe, él no lo comprende y yo solo te tengo a ti. Pero, ¿sabes qué? Ya no me importa, tu me cuidas, me atiendes y me escuchas; ese es el mejor mimo y cariño que me puedes ofrecer y que me das sin dudarlo, por eso te quiero tanto.
Tengo miedo, Soledad, tu aliada Amargura no me mira nada bien y cuando me coge las manos me duele, me hace daño pero es que tienes unas manos tan bonitas, que tienta a mis labios y sus espinas me envenenan poco después. 
Esto es duro, caigo una y otra ver y tan solo es una piedra, pero a pesar de lo pequeña que es pesa más que ninguna así que no puedo hacer nada más que caer. Pero tú siempre me levantas, eso me hace sentirme orgullosa y acompañada ya que a pesar de que este camino es de dos él no está para ayudarme así que tú ocupas tu sitio a pesar de tu flaqueza.
He mirado su lado del camino, Soledad, y estaba llenito de piedras duras y robustas; como se que le cuesta apartarlas le he intentado ayudar como de costumbre y, como también de costumbre, he caído en el intento. Lo estoy pasando muy mal, cariño. Se que estás ahí y eso me levanta el animo, aún así esta vez no es suficiente.
Esta tarde me he vuelto a sentir sola, Soledad. Y sí, tú me acompañabas pero... no hubo manera.
Me preocupa que no pueda seguir, yo quiero y he estado a ras de hacerlo, pero soy una cobarde; ojalá fuera un poco más como tú. Al menos sabes y me crees cuando digo las cosas, siempre son por algo y odio que la gente quiera comprobarlo por su propio pié, no se a que viene eso, ¿sabes? Aún encima que yo lo hago para librarles de cicatrices...
Quizás por eso esté tan vieja y tan pocas personas puedan comprenderme, he caído por otros y otras y eso me ha marcado y me ha quitado muchas piedras del camino que otros aún no saben quitarlas. ¿Cuántos se sienten como yo, querida? 
Parece mentira, aún sigues aquí. Te debo tanto... pienso que es por ti por lo que la cordura perdura en mi cabeza y mi corazón bombea a un buen ritmo.
Hoy se me ha abierto una cicatriz muy grande, sangra y escuece, pero no cura. 
Lloro en silencio como muchos en estos momentos, pero tú estás ahí. Él no ha sabido ver mis lágrimas, una vez más y yo seguiré esperando a mañana. ¡Si es que hay mañana, cielo!
Los hombros me pesan, mi cuerpo de hunde poco a poco, las lágrimas se acumulan y mi paciencia se ha despertado de muy mal humor.
Se que intentarás ayudarme, pero sabes que no podrás. Nunca puedes y él nunca te visita, Soledad. No te quiere conocer y es una lástima, ¡no sabe lo que se pierde! Ni lo sabrá de seguir así y perder. Si te escuchase quizás comprendería algo más pero todos te tuvimos miedo, en esos momentos duros es cuando más vemos quien eres. Le toca tener miedo.
En momentos me pregunto si es totalmente normal, luego escucho cosas mientras caminas de mi mano y me doy cuenta de que no está tan mal, los hay peores.
Soledad, ¿has visto lo difícil que es ser de otro color? Quiero decir, si a ti una persona mulata te cae mal, tientas a generalizar. Sin embargo con los de mi color no sucede eso. Es una lástima, menos mal que tú eso no lo sufres, eres del color del arco iris, agradas mucho la verdad, no entiendo por qué te discriminan a ti también.
Querida de mis ojos, los locos son ellos hazme caso y abrázame fuerte.

Fdo.:
P

PD: No me faltes.