Nadie sería nada sin su pasado y mucho menos sin su futuro. El primero son las pesadillas y lo segundo son los sueños.
Las pesadillas nos persiguen y entierran nuestros pies pero los sueños son fuertes alas y nos tenemos que aferrar a ellas nos cueste o no.Todo pasa por algo y el destino no lo podemos cambiar pero si podemos sonreír, por mucho que cueste. Todo es mucho más fácil si lo miras con buenos ojos, pero sin ser inocente.
Aprendemos de palos y somos estúpidos, siempre caemos en lo mismo.
Creemos que nuestro problema es el peor, somos egoístas y callamos a los que ya lo han pasado como los gran masoquistas que somos.
Creemos que nuestro problema es el peor, somos egoístas y callamos a los que ya lo han pasado como los gran masoquistas que somos.
No sabemos nunca lo que hacer pero no queremos que nos digan que podemos intentar, siempre cayendo, sin escuchar a los sabios, a los viejos.
Y decimos que nos duele, ¡pues claro que duele! ¡Claro que te hacen daño! ¡ Espabilemos! Unos años más tarde verás que ese daño es de agradecer, que sin ese daño jamás hubieses abierto los ojos.
Nadie dijo que la vida fuera fácil y nos la a tocado vivir, la vivimos y punto. Quien se quiera ir es un cobarde, quien lo intente un intente un imbécil y quien lo consiga no será un desesperado, no, será un paranoico, un psicópata.
Es cierto que cada uno sufre lo suyo pero mirar a los grandes héroes, esos viejos, los más grandes. Mírenlos, han pasado por todo, día a día; porque si algo no cambia son las emociones, los sentimientos naturales que todos tenemos que vivir jóvenes o ancianos. Ellos, tan arrugados, tan acabados, tan moribundos...¡Pues ellos no se rindieron! Ellos llegaron ahí y han pasado por lo mismo que nosotros pasamos, las mismas distancias, amores, faltas de sus allegados, de dinero, enfermedades, agonías, miedos. ¡Y AQUÍ ESTÁN!
Hagan de ellos ejemplo, queridos amigos de tan amada mía.
Ella es tentadora, mentirosa y fría. Nos necesita para seguir viva, se alimenta de nuestras debilidades...
¡Es tan bella mi querida Soledad!
No le temáis, más no caigáis como yo. No os enamoréis de tal suplicio, no dejar que se enamore de vosotros.
Sed fuertes y nobles, esperanzadores y no perdáis las ganas de seguir. El destino nos recompensará.
P.
PD: Querida mía, no me lo tengas en cuenta, odio compartirte.
Y decimos que nos duele, ¡pues claro que duele! ¡Claro que te hacen daño! ¡ Espabilemos! Unos años más tarde verás que ese daño es de agradecer, que sin ese daño jamás hubieses abierto los ojos.
Nadie dijo que la vida fuera fácil y nos la a tocado vivir, la vivimos y punto. Quien se quiera ir es un cobarde, quien lo intente un intente un imbécil y quien lo consiga no será un desesperado, no, será un paranoico, un psicópata.
Es cierto que cada uno sufre lo suyo pero mirar a los grandes héroes, esos viejos, los más grandes. Mírenlos, han pasado por todo, día a día; porque si algo no cambia son las emociones, los sentimientos naturales que todos tenemos que vivir jóvenes o ancianos. Ellos, tan arrugados, tan acabados, tan moribundos...¡Pues ellos no se rindieron! Ellos llegaron ahí y han pasado por lo mismo que nosotros pasamos, las mismas distancias, amores, faltas de sus allegados, de dinero, enfermedades, agonías, miedos. ¡Y AQUÍ ESTÁN!
Hagan de ellos ejemplo, queridos amigos de tan amada mía.
Ella es tentadora, mentirosa y fría. Nos necesita para seguir viva, se alimenta de nuestras debilidades...
¡Es tan bella mi querida Soledad!
No le temáis, más no caigáis como yo. No os enamoréis de tal suplicio, no dejar que se enamore de vosotros.
Sed fuertes y nobles, esperanzadores y no perdáis las ganas de seguir. El destino nos recompensará.
P.
PD: Querida mía, no me lo tengas en cuenta, odio compartirte.
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