El reloj no quiere parar. Los días pasan y mis palabras no los frenan, pero te prometo que usaré la fuerza si hace falta, Soledad, te prometo que los frenaré para quedarme contigo todo lo que pueda.
Te echaba de menos, olvidaba lo necesaria que eres y tan bella como siempre. Eres la única inmortal, la única que se conserva como el primer día pero creces a pesar de todo.
Te siento tan dentro de mí, tanto...
Eres de la única que merece la pena enamorarse y con esto te contaré:
Ella era una niña, linda y caprichosa; él, solo un niño desagradecido y sin conciencia.
Ella se enamoró de él con aquella dulce mirada una fría tarde de otoño. Él creyó haberse enamorado.
Le falló, le hizo llorar y le rompió el corazón en mil pedazos con el tiempo y otras niñas que no le querían tanto como ella le arrastraron por un sendero peligroso.
Otro tiempo pasó y la nostalgia diaria consumía el rostro de la que poco a poco se fue haciendo mujer. Entonces se rindió y dejó su corazón en manos del pasado, creyó que estaría seguro allí a donde nadie vuelve pero él volvió y lo encontró solo; entonces lo reparo con palabras bonitas, cosió sus aberturas con besos dulces y veló por su recuperación con abrazos.
Todo fue mentira. Una vez más ella luchó por el amor de su vida, por el que dio su corazón y regaló sus lágrimas. Y así cada día hasta alcanzar la felicidad entre sus brazos.
Creyó tenerla, pero se esfumó tan rápido como las ganas de él por besarle.
Entonces, Soledad, tú recogiste sus tristes ojos y su alma pesada y la acunaste.
¡Qué grande eres, querida, que grande!
Eres maravillosamente bella y agradable. Sigo sin comprender por qué te temió tanto tiempo.
Ahora soy tuya, amada, toda tuya.
P.

Hola de nuevo. Así que otra vez "él" como siempre... Bueno, ya aprenderá. Hay que saber hacia quién inclinar la balanza a tiempo, Él; si no ya será muy tarde. Espero que aún así siga ignorando el error que cometió en su decisión, porque como descubra lo que hizo y lo que conlleva... No se recuperará.
ResponderEliminarPD.: aún espero más que tú tuvieras más suerte que Él.