Reflexiones, formas diferentes de contar sentimientos que quizás a muchos nos acompañan... Un diario de diferentes vidas que se las contaré a Soledad, un sentimiento con afán de escucha. Permanece en todos. Ha conseguido envolverme y hablar conmigo a cada segundo de mi vida en un silencio agudo, a veces incomodo pero ella siempre sabe como abrazarte. Consuela.
Llaman mi atención.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Buenos días:
Los sentimientos fluyen por nuestras venas, por nuestras vidas, por delante incluso de nuestros propios ojos. Todos estamos hechos de sentimientos. Dicen que todos son abstractos pero yo opino que en ocasiones hasta puedes llegar a tocarlos, a olerlos, a besarles...
El caso es, Soledad, que hubo un tiempo en el que una niña saboreó el poder de cientos de sentimientos y todos a la vez. En su camino un millón de piedras donde tropezar, viajaba tan solo contigo y no eran manos suficientes para que no cayese. Todo ocurrió muy rápido.
Comenzó con una simple mirada, una mirada que no perforó en su memoria ni mucho menos en su corazón ya que tenía propietario. Simplemente entro por sus ojos, le llamo la atención y le dejó ir, sin más.
No mucho tiempo después en uno de esos malos días donde todo estaba oscuro, como si de un cuento saliese entre humo y un rayo de sol, con unos andares que seguían el ritmo de un bombo que tan si quiera sonaba volvió a aparecer.
Y en la distancia sin tan siquiera oír su voz, sin saber si en su camino las cosas eran más fáciles.
Entonces el tiempo pasó.
Cuando él volvió aquella niña estaba descontrolada, los años y la vida habían hecho de ella una persona que no era. Sentimientos fluían de nuevo y la locura desbordaba por cada poro de su piel. Se había enamorado, pero aún no sabía de quien.
Entonces rota de dolor, se consoló, querida amiga.
Yo le llamo Libertad. Vio en aquel chico una salida a sus problema, una luz en aquella plena oscuridad, un instante de paz en plena guerra. Entonces se aferró a él a pesar del miedo.
Aquel lugar en el que se encontraban era como un campo de minas, un sitio triste, falso. Ella, contaminada de dicho sitio, le pidió que lo cambiase.
Era una esperanza y una oportunidad única para cambiar su vida. Él le cedió su tiempo, su vida, su momento. Se quedó junto a ella y a pesar de que Libertad no lo veía, había cambiado la vida y aquel horrible lugar para ojos de aquella pequeña.
Por fin se había parado el tiempo. Por fin podía coger aliento.
Poco duró.
Aquella niña estaba confusa, perdida en la penumbra, atada por un sentimiento extraño.
Lo dejó, mintió más de lo que le hubiese gustado. Se fue con una oscura sombra una noche fría de enero.
A pesar del dolor constante y de mirar hacia atrás en cada paso, la confusión de aquella pequeña hizo descreer a aquel chico que tanto lo había dado en tan poco.
La conciencia de ella no dejaba de gritarle:
-Mírale, ahí está y todo por tus mentiras. ¿Acaso ves en ese rostro una pizca de maldad? ¿Acaso ves felicidad o paz en él? ¿Cuánto darías por besarle una vez más? ¿Cuánto por un simple abrazo? ¿Y por una caricia o una palabra de aquellas que pocas veces habías escuchado? Cuando todos tiraron contigo tú te levantaste tan solo para tirar a la única persona que haría de ti un ser mejor. Mírate, pequeña desgraciada, que ya nada eres para el mundo. Mírale...
Y así pasó los días, mirándole desde la distancia.
Entonces su escudo oscuro se partió en dos y volvió en si... pero él ya no esta allí, se había marchado para no volver.
Ahora, amiga mía, ahora no se encuentra. Aquel lugar se volvió gris de nuevo sin él.
Vaga por las calles empapadas de recuerdos, de momentos en los que rimas tapaban los charcos para que ella pudiese pasar.
Pero, ¿dónde está? ¿Qué fue de todo aquello que le ayudaba a desplegar sus alas y a volar sin necesidad de saltar?
Resurgió algo tiempo después, sus vidas se volvieron a encontrar pero de todos modos una vez más ella huyó por miedo. No se sabe aún si por miedo a lo que sentía o por miedo a las despedidas, pero de un modo u otro se fue.
Nunca supo contar cuantas noches eternas pasó sin dormir por haber dejado escapar a Libertad. Nunca supo decir lo que en realidad sintió cuando estaba cerca. Nunca quiso ver lo que algo en ella le gritaba desesperadamente. Nunca pudo comprender quien fue en el momento en el que entró en su vida. Aún no puede ver claridad en aquella etapa.
Pero sea del modo que sea añorará a aquel chico que hizo que un oscuro lugar, del que no puede escapar, fuese algo diferente.
Él jamás volvió, nunca más.
Y así fue, querida. Así sin más.
PD: El amor en realidad es un engaño.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario