Llaman mi atención.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Noto en el aire algo diferente, querida:


Basta despertar con su respiración fuerte sobre mi nuca, con sus labios en los míos, con su voz en mis oídos,  con sus ojos extraños posados en mis pestañas, con sus manos cálidas rodeando mi fría cintura con fuerza y con la seguridad de que me pegaré a él deseando congelar el tiempo en ese instante en el que los dos nos sentimos completos, sin pensar, sin nadie más. Cada detalle basta para sentir algo tan fuerte que hace que sobre todo lo demás.
El día a día es complicado, pesan los problemas en numerosas ocasiones y cuando algo va mal todo duele, es motivo de disputa pero es fantástica la reconciliación. Fundirse en uno de esos besos deseados y necesarios para poder seguir respirando. Merece la pena cada lágrima si su sonrisa aún sigue a tu lado.
El sentimiento del amor es poderoso y sin duda alguna el más doloroso de todos, capaz de trastornar, destruir y transformar a la persona más noble, capaz de terminar con la bondad, con la fidelidad hacia uno mismo... Pero es deseado por cualquier persona. A pesar de ser el que más daño me ha hecho siento lástima por aquellas personas que jamás lo han sentido porque de verdad que es tan pleno que descubres, a pesar de no creer en ella, la felicidad en todos los sentidos.
Me siento afortunada, Soledad. He sido correspondida.
Cuando te enamoras mil y una musas visitan tu cabeza llenándola de dulzura, de esperanza.
Hoy, querida amiga, no voy a escribirte cuentos del pasado, historias imposibles o tristes, hoy no es el día. Te quiero contar una realidad, una historia que se graba en mi piel día a día:
Hace ya más de un año una niña con marcas de dolor en su rostro conoció a un chico que detrás de su sonrisa encontraba las lágrimas más duras que cualquier persona podría echar. Se fundían en abrazos cada mañana y los dos sonreían por un compromiso mudo. Al final las noches hicieron que las palabras saliesen a la luz y cada instante que pasaba era más importante él para ella y ella para él.
Pasó el tiempo entre los dos y se forjó una amistad tan profunda como el mar. Pasaron tormentas juntos, ella consiguió contar quien hacía que las heridas siguiesen sangrado, el consiguió a una amiga que dependía de su aliento para poder seguir en pie. La sacó adelante. Los dos fueron apoyo y balanza.
Poco después la mujer que yacía dormida en el cuerpo de aquella chiquilla despertó, se dio  cuenta de que sentirle respirar sobre su cama, despertar con su risa y ver sus ojos llenos de reflejos del color de oro le hacía sentir viva, completa. Él solo tenía miedo pero miedo a no sentir jamás.
Le besó grabando en su pecho la misma frase que tubo después entre sus manos, grabado en un anillo que él le regaló. La tierra dejó de sostenerla firme, solo ese chico podía devolverle los pies al suelo. La vida cobró sentido, el dolor anterior había merecido la pena para ella si aquella era su recompensa. Era feliz.
Pudo comprobar como todo aquello se derrumbaba, el miedo le pudo.
Acabó con todo y a pesar de todo aquello el siguió luchando por el amor de la insegura muchacha.
Se acabó, Soledad. No pienso seguir escribiendo mis errores.
Quiero hablarte del futuro:
Espero noches eternas entre sus brazos, espero besos de su boca cada mañana, deseo cumplir  mi sueño con su cuerpo presente en la distancia que habrá de mí hasta la nueva vida, espero ver crecer a nuestro amor de un modo físico, deseo reconciliaciones, pactos y promesas que sean de verdad, para siempre. Deseo cada rincón de él y espero que él desee cada rincón de mí por mucho tiempo. Quiero que mi cuento imperfecto tenga como protagonista a mi perfección personificada.
Es mi necesidad, mi mundo.
Jamás pensé, amada, que alguien podría entrar de ese modo en mi vida, romper todos mis esquemas y hacer de mi la persona mejor. Pero ahí está y sigue.
No tengo palabras para agradecer un día más si es a su lado. Eso es, no tengo palabras.
Querida tan mía, Soledad, si es cierto el dicho de que "cada uno tiene lo que se merece" en otra vida he debido de ser un ángel, porque de verdad que poseo el corazón del mejor hombre que me he podido encontrar. Es él, al fin es él.

PD: Hay confesiones que se me quedan cortas.



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