Llaman mi atención.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Hola una vez más, Soledad:

He descubierto la felicidad. Ha sido en un momento, ha sucedido en una milesima de segundo.
Hoy he mirado a mi alrrededor, querida. Hoy lo he visto todo de un modo diferente.
He sido dotada con un pésimo humor y un pesimismo pleno, pero hoy ha sido diferente, ahora todo acaba de ser diferente, ahora no me siento sola, Soledad.
Algo muy fuerte ha golpeado mi pecho al verles a mi lado. Por una vez nada ha cambiado, siguen ahí.
Es curioso que solo con verles sonreir o recordarles enseñe esa curva inperfecta y larga, de oreja a oreja. No puedo evitar sonreir cuando les veo.
Las notas fluyen por mis oídos, no les escucho, no son necesarias las palabras. Simplemente les observo y es que hasta en los momentos más duros seguimos ahí. Lloras, ries, gritas, te agobias, molestas, hablas, sientes, haces tonterías y no es que esten ahí, amada, no: lloran contigo, te hacen reir, gritan más fuerte para que no tengas vergüenza, pasan como tu los agobios, molestan a la par, te escuchan y te mandan callar sin miedo, te muestran lo que sienten, hacen tonterías como tú y no les importa el ridiculo.
Solo son dos, pero llenan mi vida como un millón. Hay muchos conocidos, querida, pero muy pocos amigos.
Creo que la amistad es como el amor, solo tienes verdaderos amigos una vez y son de los que nunca pierdes, los amas igual y son una necesidad, en ocasiones equivocada.
Son tiempos difíciles para la amistad, para fiarte de nadie, edades complicadas, cada día más niños recorren nuestras vidas y nos abandonan en el camino. Pocos crecen contigo, pero solo esos merecen la pena, por pocos que sean.
He compartido mil y un momentos con ellos, amada, no tantos como contigo pero a pesar de ello, han sido y siguen siendo los más importantes.
Han pasado mil y una veces ante mis ojos, como tù, pero a ellos los admiro cada día más, cada día los observo con más ganas.
He sentido una gran alegría mil y una veces gracias a ellos mas nunca como hoy. Ha dejado de ser alegría, el tiempo y la confianza los han  convertido en mi felicidad; de la forma más estúpida, en el vistazo más despistado... Me han provocado la mejor y la más sincera felicidad.
Y este amor no duele, querida Soledad. Este amor es el más perfecto. He tardado 16 años en darme cuenta ya que siempre he estado enamorada de la idea de el amor individual, el amor de las películas y ahora se que en toda pelicula de amor estan los amigos, los que apostaban por ese amor. Ellos estan siempre primero y siempre.
Cariño, estoy enamorada, es cierto, pero no de la idea de el amor, si no de las personas por las que merece la pena levantarse cada mañana sabiendo que te reirás con ellos aunque solo sean unos minutos, con los que sabes que cada hora es una aventura nueva, con los que puedes contar hasta para enfadarte. Merece la pena enamorarse de los que me alejan de ti por mucho que te necesite, ahora dudo si es a ellos a quienes les necesito aún más.
Y tienes miedo a confundirte, pero lo haces por momentos y no sabes si se corresponde, amada. Pero te arriesgas, ganas y ahora temes perder.
Pero les amas, con todas tu fuerzas, a ambos, por mucho que extrañe.
No hace falta más. Ni si quiera tú, mi señora, aunque no dejarás de estar presente.
Y soy feliz, esa sensación en mi pecho me lo ha dicho. Aunque no dure siempre, hoy soy feliz.
Que descanses, querida.

P.

PD: El tiempo hace estragos.


martes, 6 de diciembre de 2011

Hoy es otro día, mi señora:

Solo espero que el destino ponga a cada uno en su lugar, al fin y al cabo hasta ahora muchos han pagado por lo que han hecho, mas últimamente la justicia de mi vida se lo toma todo mucho a la torera.
Pienso que la libertad se ha tomado unas vacaciones y que al fin y al cabo todos hemos acabado atados a este mundo lleno de bufones y personas ridículas. Esto se ha convertido en un chiste.
Cada persona vive atada a su propia mentira, a su propio circo, mas los mayores payasos contratan a hormigas como aperitivos.
No hablo del trabajo, ni de la televisión; hablo de amor. Sí, querida mía, de amor.
En ocasiones me dan arcadas al pronunciar esa palabra, ese mísero conjunto de letras tan... significativo. Para unos más que para otros.
Para mí a estas alturas es totalmente innecesario.
Y sigue sin poderme el egoísmo, sigo sin poder hacer mi vida sin pensar antes en los demás.
Pero la costumbre es muy mala, pasa de preocuparse por ti a pensar en si misma y rapidamente nos quejamos, ¿verdad?
Soledad, esa niña ve que todos a su alrededor quieren pisarla. No puede hacer nada. Agoniza en las esquinas llena de miedo y llorando a mares.
Algún día volverá, amada, pisando ella más fuerte que nunca.

P.

PD: ¿No te encantan los circos?