Llaman mi atención.

domingo, 2 de junio de 2013

Buenas tardes de primavera, Soledad:

La mayor debilidad del ser humano es la capacidad de sentir, sobre todo cuando esos sentimientos lo producen las personas ajenas a uno mismo.
Entre los diversos sentimientos que nos dominan hay un poderío que, en mi opinión, se disputa el primer puesto entre dos: el amor y la pena. Ambos son capaces de manipular la racionalidad que nos distingue de los animales, hasta el punto de destruir cualquier atisbo de orgullo o superioridad en el ser humano. Los dos sentimientos serán capaces de ir deshaciéndote pedazo a pedazo y lentamente.
No existen las penas que nos hagan bien, en cambio, sí hay amores que nos facilitan la paz, la felicidad e incluso el cielo en muchos sentidos y periodos de tiempo.
A pesar de que amar nos carcome, es una oportunidad para conocer nuestros límites. Nos modifica como personas haciéndonos mejor de un modo y mucho peor de otro: mejor porque a pesar de la codicia, el egoísmo o incluso el odio que nos mueve y que llegamos a sentir hacia el resto de la humanidad la persona enamorada sería capaz de anteponer su propia vida por proteger la vida de la persona amada en cuestión; mal porque la protección de esa persona no tiene precio ni límites.
Este sentimiento implica un cara a cara con la locura más impaciente e insaciable.
Cuando te enamoras comprendes la importancia  de las primeras veces, esas cosas que nunca vuelven a suceder, eso tan irrepetible y tan complicado de recordar en muchas de las ocasiones.
No podría contar a ciencia cierta que la primera vez que te vi fue en un parque una noche cualquiera de invierno, pero sí que fue la primera vez en la que me fijé en esos ojos grisáceos-verdosos. Llamaron mi atención muy en la distancia. No podría afirmar a ciencia cierta que la primera vez que hablamos fue en una plaza otra noche de invierno, pero sí que no podré olvidar que la primera larga conversación que mantuvimos por una red social nos ha cambiado la vida. Hay muchas cosas que no puedo afirmar a ciencia cierta, muchas primeras veces de las que no estoy segura pero sí puedo asegurar que cada una de ellas han ido dejando un pedacito de mí en ti y un pedacito de ti en mí.
Le robé segundos al tiempo en un atardecer un tanto extraño para poder besarte por primera vez a ciencia cierta. Me sobró tiempo para saber que algo, en ese momento, había cambiado y es que tanto tú como yo ya estábamos conectados en un bucle de la vida que sin saber por qué nos puso ahí, uno al lado de otro, y no enfrente, para que sigamos en camino y no nos estaquemos en una rutina liosa que al fin y al cabo es el camino corriente.
Admiro lo complicado y siempre me parece el camino correcto porque desde el momento en el que luchas por algo se hace más tuyo que nada de lo que puedas conseguir por un camino sencillo.
Nadie dijo que amar fuese fácil, tampoco nos lo dijeron de la vida y a pesar de que a veces nos ahoguemos en un vaso de agua, la seguimos viviendo. Amar no es fácil, no, pero tenemos que seguir amando porque al final siempre será el sustento de existencia humana: amar y ser amado.
Me pregunto cuantas personas se ocultan tras fachadas como esas, tan independientes, tan bruscas...Me pregunto cuantas personas tendrán mi suerte y es que he conocido a un chico que tras esa timidez y esa seriedad sonríe como un niño en la mañana del 6 de enero cada vez que me ve.
Nos pasamos una vida buscando las historias que aparecen en las películas mientras nosotros sufrimos y lloramos. Me canse de buscar muy pronto, sufrí relaciones vacías antes de lo que debería y fue justo en el instante en el que deje de buscar cuando me encontró.
La impaciencia es uno de mis defectos y en realidad el de muchos ya que desde niños nos inculcan lo poco que dura un minuto, lo rápido que se pasa una hora y es cierto. Tenemos prisa por crecer y cuando crecemos deseamos volver atrás, ante esto solo puedo decir que ya no me importa el tiempo cuando alguien de quien no esperaba nada un día entró en mi vida por la puerta grande, paró el reloj y me permitió empezar de cero. Sin juzgar mi pasado, sin calcular ni planificar el futuro...Solo estar conmigo, ahora, en el presente.
Así fue, así pasé de conocerte de un par de noches a que ahora sienta que eres como de toda la vida. 
Yo era de esas personas que necesitaba recordar cada fecha, cada detalle cuando algo importante empezaba en mi vida porque de algún modo eso me llenaba; el caso es que cuando tú llegaste olvidé en que día estaba. No, no se cuando empezó, no hay un segundo exacto, no necesito números que rellenen el recuerdo de lo que está pasando... Estabas tú y estaba yo, perdidos en aquel momento, en una etapa difícil de la vida cuando el destino, la casualidad o en lo que quieras creer nos ha cruzado.
Tras muchas conversaciones y la perdida de la vergüenza comprobamos que por separado creímos estar locos cuando pensábamos en el otro, sin embargo el otro nos pensaba con las mismas ganas, pero pensar era demasiado simple y la necesidad de hacer algo por un nosotros era evidente. 
Fue en un principio una mala idea, empezar a mirarnos el uno al otro a cada momento y tener la sensación de que el otro nunca nos miraba, fue un despiste con tus pies en mi espalda, el valor que tuviste al hablarme, el valor que tuve al responderte. Fue superar juntos el miedo a lo nuevo, saber que aún nos queda mucho a lo que enfrentarnos pero haber comprobado ya que por separado el mundo es como estar bajo el agua a oscuras con los ojos cerrados y un millón de serpientes llenas de pinchos bajo nuestros pies. Son las ganas que tenemos... Recordar que un día, solos, cerca de una fuente, cuando nada debería de ser así, surgió una visión en mi cabeza que me dejó sin aire y con un millón de dudas que rápidamente despejaste de mi cabeza.
El amor es un océano infinito de posibilidades, donde todo empieza y la razón de que muchas cosas acaben.
Peco de redundancia respecto al tiempo y a la vida pero es que en realidad son términos sobrevalorados. Sentimos respecto a cada persona de modo diferente y a pesar de que antes valoraba el paso de los años al lado de personas que creía que serían para siempre, lo que siento me ha enseñado que tanto da un mes que trece años, que cuatro o que diez y ocho... Si te dan razones para vivir y la vida misma los ha puesto en un camino no le des más vueltas, no querrás más a una persona por el tiempo que lleves a su lado (de hecho en ocasiones comienzas a quererla cada vez menos), quieres a las personas por las vivencias que resisten a tu lado.
No diré que ojalá me hubieses encontrado antes porque en realidad te tomo como una recompensa al igual que tú me tomas como una enseñanza, ya que siento que eres mi respuesta de la vida a tantas preguntas como las de "¿y por qué a mí?". Creo que eres el trofeo de tantas batallas perdidas todos estos años, el tesoro perdido que tanto ansié. Desde que esto empezó eres mi sonrisa cada mañana y aunque las cosas se ponen difíciles a veces eres la razón por la que descanso más tranquila. 
El tiempo es efímero al igual que la vida y estamos aquí para disfrutar de cada día como si fuese el último.
Esta vez no pienso decir que esto será para siempre, que los amores nunca mueren o que podremos soportarlo todo. Conscientes de que uno u otro podríamos acabar con lo que uno u otro comenzó, te diré que a pesar de la distancia o los caminos diferentes que podamos tomar en un futuro me alegro de haberte conocido, me alegro de haber tenido la oportunidad de estar con alguien como tú porque ya solo hasta aquí ha merecido la pena. ¡Qué libremos muchas guerras juntos y que nos sigamos haciendo felices, que en realidad es lo único que importa!
Me inclino más hacia la idea de avanzar que de rendirme. Se que cuesta y a veces es indebido pero es lo mejor ya que esta vida es un juego y cada uno marca unas normas, no deberíamos de obedecer las de nadie porque nadie luchará por nosotros y de no luchar estaremos perdidos.

Soledad, has estado más que nunca presente en mis días y han sido realmente duros. He dejado de escribirte porque a pesar de que el dolor me inspira me he esforzado esta vez en poder contarte una alegría de las de verdad y como puedes ver te he traído la mejor. Tarde, mal y a rastro pero ha merecido la pena abandonar por un momento este proyecto.
Se que la suerte no está siempre de nuestro lado, pero te puedo asegurar hay suertes que llegan para quedarse. 

P.

PD: Primavera me ha dejado de nuevo hace a penas un mes, cuando por fin he decidido dejarla marchar. Ahora que otras flores florecen en mi jardín no dudo de que era la más bella. He cortado las rosas rojas porque tenían demasiadas espinas y en realidad poco color, ahora cuatro tulipanes y unas cuantas margaritas  hacen de mi vida un jardín más apacible. Ya huele a verano.