Llaman mi atención.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Querida Soledad:


No quiero frenar el tiempo, no busco saber del futuro, no espero aprenderlo todo del pasado solo quiero tenerme en cuenta en el presente y nunca olvidar a los que me han hecho llegar hasta aquí.
De fondo suenan, mi querida amiga, unas canciones divertidas llenas de color y de campanas pero todo parece ser una fachada para no admitir la dificultad de estas fechas.
Llueve en el alma, se agrieta el corazón, se fingen las sonrisas y todos los que nos sentamos alrededor de la misma mesa durante todos los años observamos con pesadez en el rostro esos asientos vacíos, pero seguimos comentando cosas absurdas para ver reír al de al lado.
Ahora toca pensar en la definición de familia. Según la RAE la primera definición es: Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas. 
Pues bien, llegados a esta conclusión permitirme dar mi propio argumento. La familia es tu total, tus carencias, tus impulsos, tus sonrisas, tus miradas, tus malos días, tus abrazos más sinceros, tus mañanas a gritos, tus noches a risas, tus recuerdos, tu futuro y tu presente. No hace falta convivir con la familia de cerca para sentirla, no hacen falta palabras para poder comunicarse con ella, no es necesario verla cada mañana  para saber que pase lo que pase van a estar ahí. Parte de mi sangre recorre las venas de muchas personas pero mi corazón viaja al lado de otras que un día el destino plantó en mi camino, el cual me pidió que lo cuidase para que ellos diesen fruto. Y así fue, amada mía... Así se forman las verdaderas familias. Un día conoces a una persona y sin darte cuenta hace de tu vida algo mucho más valioso.
Mi vida perdió valor con los años y lo ha ganado por otros. 
Hoy te contaré como perdí valor:
Cuando aquella niña era más pequeña crecía rodeada de una naturalidad que llevaba impregnada en las venas. Todas las mujeres de aquella familia de sangre se caracterizaban por su fuerte genio. <<Duras como pelouros e listiñas como uns "aniños ou alliños">> (nunca se llegó a saber lo que realmente decía) así las describía una de las mayores. 
Aquella tan pequeña seguía sus pasos con gran ímpetu. Fue dulce el tiempo que pasaba en los brazos de sus ejemplos de vida. 
Escuchaba cantar cada sábado, disfrutaba de la familia cada día como si todos fuesen fiesta y una persona más en casa significaba unas horas grandiosas. No tenían grandes lujos pero todos sabían que había sentada en la esquina de un banco de la cocina el mayor tesoro que nunca nadie podría poseer y era de ellos por completo. De aquellos, claro, que supieron apreciarlo.
Era su olor a polvos de talco, su sonrisa, su forma de hablar, su buen humor hasta en los peores días, sus verbenas, su piel suave, sus ojos del color de un prado... Su nombre tan incoherente con su manera de ser. Solo un nombre era plenamente acorde a su forma de ser: Primavera. Así la llamaba la pequeña.
Una mañana, ya algo más mayor despertó con llantos en la habitación de al lado. No pudo olvidar el olor a la pintura nueva de su habitación que estaba fría ya que estaba vacía. Solo escuchó: "se murió la abuela".
Aquella mañana, tan temprano, puso una canción. Era una canción triste sobre la pérdida de una madre. Ella pudo comprender el dolor.
Se vistió rápido y el camino de ida se hizo eterno. Cuando llegó, las nubes teñían el cielo de gris y en aquel lugar tan melancólico se forjó un silencio que se clavaba en su pecho como dagas en la espalda.
Entonces empezó a llover cuando ella ya estaba a salvo y recuerda que también empezó a llover en sus ojos.
La vida continuó para aquella niña. Sin más pero con menos al igual que para todas las personas que paseaban a aquella mujer en sus mejores recuerdos, en sus memorias y en su cariño.
Los años pasaron y a partir de ese día aquella estúpida niña no cometía más que errores.
No se rindió.
Soledad, hoy la vida sigue y los de siempre siguen con nosotros.
Hace unas mañanas despertó y sintió que todo era diferente, que por un momento volvía a atrás. No es que quisiera viajar en el tiempo, si no que ella volvió a sentirse plena. El valor, la fortaleza y el rostro de una mujer. Vio que todo era posible, que lo había conseguido: Volvía a ser ella misma.
Se forjó un escudo de pena por última vez ya que había perdido su tiempo todos esos años pero se dio cuenta de que a la mañana siguiente iba a ser un nuevo día y que el tiempo estaba en sus manos.

Este será el último día del año. Por fin se ha acabado el 2012 y toca deshacernos de recuerdos. Por mi parte dejaré bien de cerca el día 1 de enero, el día que las noticias hablaban de niños felices, el reencuentro con los míos, este último día, el día en el que acabé la primera parte de esta última maratón, el día en la playa con mi madre, dos días y una noche en una ciudad cercana, estas últimas semanas tan nocturnas y la madrugada del 23 de agosto sobre la 1:35, una mañana de hace poco en la que recuerdo que la espera no se hizo tan larga pero que el frío me acunaba aún haciendo algo de sol y también quiero quedarme contigo, amiga fiel. Todo lo demás se lo dejo a quien decida marchitar su vida con detalles absurdos. Han sido 365 días muy pesados, muy vacíos pero tengo la sensación de que el 2013 va a venir cargado de buenas noticias para mí, como venían antes y eso es todo lo que quiero sentir hoy.

Gracias a mi familia porque a pesar de los malos momentos de este año tan duro y tan enfermizo no pierden las ganas de fiesta.
Gracias en concreto a una de las personas más maravillosas del mundo, mi madre.
Y como no, a ti, Soledad, que a pesar de haberte dejado de lado mucho tiempo no te faltan ganas de pasar las noches conmigo.

P.

PD: Suerte y feliz año nuevo a todos los que tenéis paciencia para apoyarme en este pequeño sueño que sigo desde hace mucho tiempo. Gracias a vosotros también.

martes, 18 de diciembre de 2012

Buenas noches a todos una vez más:

Cortarme las alas, quitarme la vista, el habla... No me importa nada mientras tenga letras que permitan que siga escribiendo y contando historias en las que cuele pedazos de mis resentimientos. 
Cualquier vida es sencilla si quien la vive piensa poco en ella, pero me considero una persona que aprende y exprime cualquier experiencia al máximo eso hace de mi vida una atracción de sentimientos diaria.
Basta una canción, una simple melodía; me basta con una imagen que me haga sentir llena y también con sentir el frío de la costa noroeste en mi garganta de camino a casa. Cualquier recuerdo basta para que mi mente exprese con precisión cada detalle que pasa por alguno de mis sentidos.
No soy la mejor en esto, no me acerco a serlo pero no lo hago para gustarle a los demás, lo hago porque esto es mi vida y esto es lo que hace que me sienta libre.
Siempre he soñado con ser un pájaro, me encantaría volar. Cuando observo a las aves ir de aquí para allí sin cesar me da la sensación de que a pesar de que nunca salen del mismo sitio en el que están, son libres. Respiran el aire de una naturaleza diferente, especial.
No creo en la felicidad, sí en que es una fase momentánea pero no en ella como forma de vida. Soy pesimista, cabezota y es raro el día en el que esté de buen humor. Pocas veces encuentro razones para decir que estoy bien y en pocas ocasiones olvido. Creo profundamente en el destino, en que ya todo está escrito y soy curiosa, supongo que es por lo que todos vivimos: curiosidad por lo que vendrá mañana. No me considero inteligente pero soy bastante lista, llevo todo a los extremos y me pienso las cosas una y otra vez.
No soy quien aparento ser y es este instante en el que me siento y decido contar un cuento, una historia o seguir escribiendo mis libros en el que soy yo. Muestro mi carácter mis miedos y mis penas. Cuando escribo, a pesar de ser ruda y concienzuda, sale de mi ese corazón vulnerable al que protejo de todo el mundo pero se me ha olvidado cerrar la puerta de atrás en un millón de ocasiones y una vez dentro poco puedo hacer para evitar las heridas.
Soy impulsiva y aún creo que algún día el destino pondrá en mis manos a mi alma gemela... Sueño a cada minuto que tengo y creo plenamente en que la muerte es un gran paso. 
Decido crear mi mundo a partir de los desastres, hacer de un sentimiento como es la Soledad algo más apacible aunque le temo con todas mis fuerzas.
Siempre he crecido rápido pero en el fondo merma en mi una niñez a la que ahuyenté por miedo a la ignorancia de las personas adultas que se creen más maduros y más cuerdos por no hacer caso de los niños.
Es como esos personajes que no escuchan a sus mayores porque en teoría los años les ha hecho más locos, cuando en realidad hablan como sabios, enseñan como padres y cuentan las mejores y más reales batallas de una larga vida. Son viejos y las arrugas suman a sus rostros el cansancio de la vida pero eso no quiere decir que todo lo que digan sean tonterías.
Me siento afortunada porque siempre he tenido a personas que me han escuchado, aunque mucho más por aquellas personas que sin conocerme han decidido leer cada palabra y disfrutar con lo que tanto me cuesta decir. Esas personas son las que me dan razones para intentar conseguir este sueño. Les debo esa sonrisa que me sacan al ver una visita más en esta página, les debo la ilusión y la inspiración que me provocan cada vez que me dicen que desean seguir escuchando mis filosofías de calle. Me gusta que la gente comparta este gusto por el sentimiento a campo abierto.
Es duro ser diferente, amiga mía. Es muy duro que nadie te comprenda y saber que lo que sientes y el como lo sientes hace que otras personas se identifiquen contigo es una de las cosas más especiales del mundo. Me gusta describir sensaciones y me parece justo dedicarle esto a las personas que me ceden su tiempo:
Aquella niña se encerraba en sus sueños cada tarde. La vida la había golpeado hasta el punto de no dejarle respirar, estaba agotada de perseguir cada imagen que ella imaginaba y por instante destruyó todo aquello con lo que había crecido. 
En el mundo surrealista de su mente cada persona era un valor, un ente extraño diferente a todos los demás. Cada uno de los personajes que pasaban por sus días ella los plasmaba en su cabeza con plena exactitud, una exactitud que pocas personas logran ver a primera vista.
Pocas veces se equivocaba de atuendo para ellas, normalmente era capaz de hacerles marcas para poderlos etiquetar en buenas y en malas pero otras muchas vagaban sin marca alguna porque jamás se dejaban conocer. Estas, con el paso del tiempo, desaparecían en las sombras de las demás.
El caso es que todo eso se vino a bajo con el paso de los tiempos, se caían as letras de las palabras que formaban el suelo y se arrugaban las hojas que formaban el liso y blanco cielo. Era una verdadera locura.
En cuestión de segundo todo estaba empapado por las lágrimas que no había podido sostener.
Se agachó, la pequeña, en una esquina y apareciste tú, Soledad. Entre tu larga melena un rayo de luz clara pero no molesta. 
Aquellos personajes venían rogando respuesta. Aquellas personas tan diferentes por pocas que parecían le abrieron camino hasta la puerta, cargaron con los pesados grilletes de su vida y le dieron la oportunidad de devolver aquellas locas letras a su sitio y de alisar el marchito cielo.
Pasaron largos los días. Sudor y lágrimas le costó sentarse enfrente de aquel estropeado lugar pero no se rindió.
Sentía la necesidad de abandonar aunque nunca más volviese a conseguir un sueño pero soñar no es solo cosa de niños. 
Amaba sus sueños y el amor no es algo que podamos escoger. Eso es algo parecido al odio. Odiamos porque somos humanos y esta niña odiaba con todas sus fuerzas pero es que eso no era malo, solo quería decir que un día había amado con todas sus ganas. Amaba sus sueños, lo que hacía, el orgullo que sentían los demás cuando la veían trabajar tan duro cada mañana...
Fue valiente y muy fuerte a pesar de cada piedra que encontró en su camino.
No todo fue felicidad, penas en sus cartas se leían, amiga, pero solo hacía falta una pluma y un papel para hacer en su mundo un día nuevo. Cada vez que ella escribía, Amanecer volvía.

¡¿Qué haría sin yo sin ese apoyo?! ¿Sin esos cuatros personajes que lean lo que cuento al menos una vez cada mucho tiempo? Ellos mantienen conmigo este mundo, su fe en esto me da la esperanza suficiente para sentarme y expresar cada detalle que pase ante mis ojos.

A veces me gustaría que cada cosa que pienso mientras paseo, mientras escucho música o simplemente me sucede algo se guardase y que todos pudieseis leer lo que de verdad soy capaz de expresar. Pero mientras eso no sea posible yo seguiré escribiendo para aquellas personas que me ayudan a amanecer.
Gracias.

P.


PD: Soledad, a veces amarte es imposible pero entonces ocurre algo que me incita a hablar contigo. En el fondo es el destino quien me puso en tus manos, así que me dejaré llevar.