Querida Soledad, las cosas se ponen difíciles; ancianos cuentan historias de un pasado oscuro que semejan el comienzo de un futuro similar a lo ocurrido en su juventud.
Cuesta respirar.
A pesar de que muchos evitan pensar en ello, otros no nos lo sacamos de la cabeza. ¿Quá será de nosotros, amada mía?
Me he parado a pensar en las personas a las que más amo, idolatro y aprecio. Hoy me he dado cuenta de que si todo volviese a empezar perdería a tres cuartos de ellas y solo por hecho de no pensar, sentir o ser como los demás, por el simple hecho de no seguir los cánones de la sociedad.
Desde el momento en el que vi la película de "V de Vendetta" me di cuenta de que unos ideales diferentes y una apariencia normal pueden cambiar el mundo. También comprendí la importancia que tiene el seguir tus propios sentimientos y que toda lucha para cambiar a mejor merece la pena. Hoy me he dado cuenta que cada uno de nosotros, los que pensamos diferente, lo que luchamos por un mundo mejor somos V. Amiga, no hay esfuerzo en vano.
Al razonar esto me he acordado de una historia que parecía un cuento de miedo para las noches de verano sin dormir y que se convirtió con el paso de los años en otra razón para que luche por quien más quiero a pesar de sus diferencias:
Eran tiempos de tinieblas, el sol salía pero a pesar de ello todos lo veían muy oscuro.
Aquel hombre fue valiente, fiel y leal con sus amigos. Tan solo era un simple campesino, padre de sus hijos, amor de su mujer, hijo de sus padres, hermano de sus hermanos.
Luchador y revolucionario como el que más.
Casado con una mujer cuya educación era excelente y proveniente de otra ciudad donde sus ideales le hacían coherente a lo contrario que el poder que reinaba en aquellos tiempos.
Un día una injusticia le rozó la piel, un viejo alcalde de otra aldea y un viejo amigo estaba en la lista de los siguientes fusilados.
Para su desgracia, uno de sus hijos que padecía un leve retraso, extremadamente mal visto en aquellos tiempos, así que no se pudo contener el contarle a la policía lo ocurrido. Él mismo les condujo hasta aquel hombre y hasta el señor que los ocultaba y apoyaba.
Ambos hombres fueron detenidos y llevados al paredón de fusilamiento.
En los ojos de una pequeña niña, fuerte y valiente, se veía la lucha por continuar con su padre. Ella sabía que no podía ser en vano todo aquel esfuerzo. Ella sabía lo poderosos que eran los ideales así que no dudo en correr tras el carro que se llevaba al hombre más importante de su vida.
Llegaron a una playa y sus pequeñas pero ya trabajadas manos se estiraban mientras sollozaba y chillaba de dolor, lo iba a perder.
Un policía le mandó callar, le pidió que se marchase pero ella se negó, entonces la metió bajo su capa y comenzaron los disparos. Pudo ver toda aquella sangre por uno de los huecos de aquella larga tela. Pudo ver como aquel hombre se derrumbaba sobre la arena orgulloso por morir por honor a sus pensamientos, asustado por saber que pasaría con sus hijos. Ella lo pudo ver y se cubrió con el valor que había vaciado su padre, se cubrió de una capa de cemento irrompible y se hizo todo lo dura que pudo.
Tenía que volver a casa, se hacía de noche.
Desde aquel momento solo la luna le hacía brillar, toda su vida llevó el luto y por tanto toda su vida su padre fue recordado.
Hoy en día muchos más sangre de mi sangre cayeron en batalla, pero la valentía y su fuerza por defender sus ideales hacen que piense que toda lucha es poca y que mientras al menos una persona cuente estas historias merecerá la pena continuar una revolución, por difícil y dura que sea.
Esas personas dieron su vida por nuestro futuro, no debemos dejar que ahora hundan el nuestro.
P.
PD: Cuanta más unión en el pueblo, más costará separarlo.